La relación entre la dieta y el cáncer es compleja, pero cada vez hay más estudios que sugieren que los patrones dietéticos basados en alimentos de origen vegetal pueden tener efectos protectores. El estudio Adventist Health Study-2 (AHS-2) proporciona evidencia relevante al analizar la relación entre una alimentación 100% vegetal mantenida en el tiempo y la incidencia de distintos tipos de cáncer en una amplia cohorte norteamericana.
El estudio analizó a 79.468 adultos de Estados Unidos y Canadá, inicialmente libres de cáncer, con un seguimiento medio de 7,9 años. La dieta se evaluó al inicio mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria validado y los participantes se clasificaron según su patrón dietético habitual en veganos (sin consumo de alimentos de origen animal), lactoovovegetarianos (consumo de lácteos y/o huevos, pero no de carne ni pescado), pescovegetarianos (consumo ocasional de pescado, sin otras carnes) y no vegetarianos. La incidencia del cáncer se identificó mediante registros oncológicos oficiales, y los análisis se ajustaron por múltiples factores de confusión relevantes, como edad, sexo, raza, nivel educativo y prácticas de cribado.
Resultados
En el análisis del cáncer total, las personas que seguían una dieta vegana presentaron un 24 % menos de riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer en comparación con las personas no vegetarianas. También se observaron reducciones del riesgo en otros patrones vegetarianos, aunque de menor magnitud: los lactoovovegetarianos presentaron aproximadamente un 9 % menos riesgo, y los pescovegetarianos, una reducción cercana al 11 % frente a los no vegetarianos.
Al centrarse en los tipos de cáncer con resultados estadísticamente significativos, se observaron las siguientes reducciones del riesgo:
–Cáncer de próstata (en edades más jóvenes, hasta 65 años) -> 43 % menos de riesgo en personas veganas.
–Cáncer de mama (en edades más jóvenes, hasta 65 años) -> 31 % menos de riesgo en mujeres veganas.
–Linfomas (en edades más avanzadas) -> 56 % menos de riesgo en personas veganas de mayor edad.
–Cánceres de frecuencia media (conjunto que incluye, entre otros, linfomas, cáncer gástrico, de páncreas, de riñón y melanoma) -> 23 % menos riesgo global en personas veganas.
–Cáncer colorectal -> 21 % menos riesgo en personas vegetarianas en general.
–Cáncer gástrico -> 45 % menos riesgo en personas vegetarianas en general.
Figura 1. Cocientes de riesgo ajustados por múltiples variables que comparan la incidencia de cáncer en localizaciones seleccionadas entre distintos patrones dietéticos vegetarianos y personas no vegetarianas. Cada fila corresponde a un tipo concreto de cáncer. El valor central de cada fila es el hazard ratio (HR), que indica el riesgo relativo de cáncer en personas vegetarianas frente a no vegetarianas: HR = 1 → mismo riesgo en ambos grupos, HR < 1 → menor riesgo en personas vegetarianas, HR > 1 → mayor riesgo en personas vegetarianas. El cuadrado negro representa la estimación central del riesgo (el HR). Cuanto más a la izquierda esté el cuadrado, menor es el riesgo en personas veganas. La línea que atraviesa el cuadrado es el intervalo de confianza del 95 %: si la línea cruza el valor 1, el resultado no es estadísticamente significativo; si no cruza el 1, la asociación se considera estadísticamente significativa.
Los autores del estudio proponen varios mecanismos biológicos plausibles que podrían explicar la menor incidencia de cáncer observada en personas veganas. En primer lugar, las dietas veganas se caracterizan por una un alto consumo de frutas, verduras, legumbres y frutos secos, que son ricos en fibra y fitoquímicos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estos compuestos pueden contribuir a reducir el daño oxidativo del ADN, modular la inflamación crónica y mejorar la regulación de la proliferación celular.
-En segundo lugar, la ausencia de carnes, especialmente de carnes rojas y procesadas, elimina la exposición a compuestos asociados con mayor riesgo de cáncer, como el hierro hemo, los nitritos, las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Este aspecto es particularmente relevante para los cánceres del tracto digestivo, como el colorrectal y el gástrico, donde el contacto directo con estos compuestos parece desempeñar un papel importante.
-Otro mecanismo destacado por los autores es el menor índice de masa corporal que suelen presentar las personas veganas. El exceso de tejido adiposo se asocia con alteraciones hormonales, inflamación sistémica y un mayor riesgo de varios tipos de cáncer. Aunque el IMC no explica completamente los resultados, sí parece mediar parcialmente en el efecto protector de la dieta.
-Finalmente, el estudio plantea posibles mecanismos inmunológicos, especialmente en relación con los linfomas. Las dietas vegetarianas y veganas podrían asociarse con una menor estimulación inmunitaria crónica y una menor prevalencia de enfermedades autoinmunes, factores que se han vinculado al desarrollo de cánceres linfoproliferativos. Además, la exclusión de lácteos (consumidos en otros patrones vegetarianos) podría ser relevante, ya que algunos estudios han sugerido una asociación entre el consumo de leche y un mayor riesgo de ciertos cánceres hormonodependientes.
Mensaje principal: Según este gran estudio prospectivo, la dieta vegana se asocia con reducciones significativas del riesgo de varios tipos de cáncer, posiblemente mediadas por una mayor ingesta de alimentos vegetales protectores, la ausencia de carnes y lácteos, un menor peso corporal y efectos favorables sobre la inflamación y la función inmunitaria.